Una vez, terminando una sesión con un grupo de supervisores, uno me preguntó:
“Mike, ¿tú trabajas los fines de semana?”
Le dije:
“Solo si hay vida o muerte de por medio… y en ese caso, probablemente no tenga que ver con Excel.”
Todos se rieron… bueno no todos realmente, pero luego se hizo silencio.
Les pregunté:
“¿Por qué lo preguntas?”
Y me dijo:
“Porque aquí nadie se atreve a desconectarse. Tenemos miedo de que si no respondemos un mail el sábado, nos regañen el lunes.”
Ese comentario lo escuché también en Nissan, en Kimberly, en empresas grandes y pequeñas.
La cultura no se mide por la misión escrita en la pared.
Se mide en cosas como esta:
¿Puedes irte tranquilo un viernes?
¿Te da ansiedad apagar el teléfono?
¿Tu jefe confía en ti o te vigila como si fueras culpable por defecto?
Lo que la mayoría de empresas no entiende es que un empleado agotado no rinde más. Solo rinde peor.
Desde DMENT siempre digo: El descanso no es un premio. Es parte del sistema.
Y si el sistema no lo contempla, el talento se quiebra.
Los mejores equipos no son los que trabajan más. Son los que trabajan bien… y saben cuándo parar.
Hace unos días publiqué en LinkedIn algo sobre esto, por si quieres darle un vistazo.
Nos seguimos leyendo.
Mike.
