La primera vez que fui a una empresa con una rotación absurda (más del 35%), el gerente me recibió con esta frase:

“La gente ya no quiere trabajar, Mike. No aguantan nada.”

Lo escuché mientras observaba que el equipo entraba cabizbajo, como si fueran a una sala de castigo.

Durante la comida, uno de los empleados que tenia como 8 años en la empresa me dijo algo que me marcó:

“Aquí solo existes cuando cometes un error.”

No era el sueldo.

No eran las horas.

Era esa sensación de estar invisible, como si su trabajo fuera un trámite, no un aporte.

Y eso no lo resuelve ni el plan de beneficios más caro.

Ese mismo mes, tres personas con años de experiencia se fueron sin tener otro trabajo asegurado.

Porque hay algo más fuerte que la necesidad: el hartazgo.

Después de trabajar con ellos en sesiones de equipo, y dar una conferencia para todo el staff, el cambio fue simple pero poderoso:

Los líderes empezaron a ver y validar a las personas.

Agradecer.

Reconocer.

Conversar.

Un año después, la rotación bajó al 8%. Y lo más interesante es que también esto impactó a la parte comercial porque las ventas subieron un 14% sin contratar a nadie nuevo.

Las personas no se van de las empresas.

Se van de los ambientes que tienen.

Si no das reconocimiento, no esperes compromiso.

Gracias por leer. Este es el primer newsletter que estaré mandando de forma regular.

Como este aprendizaje que tuve, estaré compartiendo esas vivencias que me han marcado y también marcado a los equipos con los que he trabajado.

Si tienes alguna duda o comentario, responde a este email. Y si quieres algún apoyo para resolver problemas de integración o comunicación con tus equipos con todo gusto podemos hablarlo.

Que tengas una gran semana y te deseo una Feliz Navidad.

Mike.

PD. Por cierto, tengo un libro llamado Liderazgo DEMENT que recientemente presenté en la FIL de Guadalajara. Estuvo bastante bueno el evento.

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